Y, como sabemos, un lugar es también historia, sentimiento

 30 años del Observatorio, 16 del Planetario,

13 del Museo

 

La institución empezó a gestarse cuando varios hombres creyeron en el poder de un proyecto.

Desde la esquina de Rioja y Sarmiento, en la Asociación Cultural, Filosófica y Astronómica COSMOS, en 1941, el profesor Victorio Capolongo se dedicó  a divulgar la Astronomía.

Su antiguo telescopio refractor con sistema de relojería a pesas, competía con los nuevos carteles de neón y los crecientes ruidos urbanos.

Enfocaba estrellas. Sumaba visionarios (Marcuzzí, Simonetta, Pampaluna entre otros) acuñando un proyecto fantástico: crear en la ciudad un planetario y observatorio.

- Esa fuerza, ese proyecto todavía nos empuja -

La Asociación Amigos del Planetario, aún en actividad, se crea con esa misión trascendente.

Cómo será un planetario?

En 1958, Hugo Marcuzzi siendo Secretario de Obras Públicas, logra convencer al intendente Cándido Carballo, en una de sus visitas a Uruguay, para que conozca el planetario de Montevideo. Quedó maravillado. - Cuando regresó – relata Marcuzzi – el intendente ordenó: “Quiero el planetario  más grande y moderno del mundo. Lo quiero ya. NO mañana. Ya“- y esa misma noche  comenzaron los trámites.

Una pasión contagiosa? Una verdad transmitida?

- La pasión creció, levantó muros,  movilizó arquitectos, venció épocas, políticas -

El observatorio se inaugura

Hugo Marcuzzi, es nombrado concejal y propone la construcción de una “torre de observación”  en un parque, lejos de las luces, para trasladar el telescopio de COSMOS. 

En aquel lejano y solitario “Parque de la Ancianidad”,  ahora “Urquiza”,  se diseña, se explaya la gran idea.  Nada pudo detenerla.

En 1961, por licitación, comienzan las obras del actual Observatorio,  a cargo del estudio del Arq. Spirandelli. Durante el gobierno militar se paraliza la construcción.

Se levanta en el intervalo la proyectada  “torre de observación” (ahora cúpula auxiliar). Comienza allí a funcionar, desde 1967 la Escuela de Astronomía para formar auxiliares en Astronomía.

Recién el 18 de junio de 1970, a las 12 horas, el Observatorio Astronómico Municipal  de Rosario, con un telescopio refractor Coudé Zeiss de 150 mm de abertura y 2250 de distancia focal en su cúpula, queda oficialmente habilitado. En la foto el arzobispo de Rosario Guillermo Bolatti, Prof. Capolongo, el Intendente Dr. Beltramo, Sres Hugo Marcuzzi, y Juan A. Gutiérrez

-“La inauguración de este Observatorio representa la culminación de muchos años de lucha cuya idea primitiva surgió de la Asociación Astronómica y Filosófica y Cultural COSMOS, en el año 1941  dijo el Prof. Capolongo en su discurso inaugural.

Primer director, Victorio Capolongo.  Una parte  se ha cumplido.

 

Las obras siguen

Cuando el equipo planetario Carl Zeiss llegaba a Buenos Aires desde Alemania, en barco, el curso de la política se interpuso. Frondizi es derrocado.   Queda depositada en el puerto de Buenos Aires.  Llega a Rosario en 1961 y es guardado en depósitos municipales. Traído a la institución se coloca en una caseta de madera debajo de la galería del Observatorio.

Durante 20 años estuvo embalado en su caja de madera.

Los sueños estaban allí, también sus custodios.

En 1973 se inician las obras del edificio planetario.

Mientras la obra crecía y se detenía, la ciudad esperaba.

Los visionarios sólo estaban demorados.

En 1976 se crea la Fundación Planetario para dar fin a la construcción.  Su primer presidente fue Oscar Claudio Caprile.

La obra crece, crece. Se inaugura el hormigón, luego todo está listo.

La caja se abre

Cuentan que la caja era de gran calidad y las piezas fueron acondicionadas en Alemania por ingenieros en embalaje. La encomienda estaba preparada para resistir hasta un eventual naufragio.

Con grandes temores, la caja se abre. Se elige el bulto de embalaje situado contra el piso de tierra.  El más expuesto a la humedad, guardado en de la casilla de madera.

Estará afectada la óptica??  Cómo se encontrarán los equipos??

 -En perfectas, aparecen las piezas protegidas por  envolturas de plomo, cerradas al vacío- cuentan testigos presenciales. Las superficies espejadas cubiertas con silica gel rosada están perfectas.

Ingenieros y técnicos argentinos, por primera vez, calculan y arman la cúpula de aluminio y madera y el equipo Carl Zeiss Mod. IV. Oscar Parachú y Mario Báncora,  realizan lo increíble.

Anécdotas infinitas, historias, descubrimientos, dificultades.

La aventura de crear un universo, en nuestra ciudad.

Las primeras pruebas. Ajustes, ensayos, gente trabajando.

El aparato en el centro de la sala semiesférica, de 22,30 metros de diámetro abrió sus párpados. Se balanceó de hemisferio en hemisferio.

El 19 de junio de 1984,  se inaugura oficialmente con la proyección

de  “La noche misteriosa” realizada por J. A. Gutiérrez. 

Era Director de la Institución el Dr. Rubén Piacentini.

Los rosarinos, maravillados. foto. (imagen primer programa)

El museo se gesta

En el segundo piso del edificio planetario otra idea se gestaba. Un museo diferente , “prohibido no tocar, no preguntar”. El anillo circular empieza a latir. Las mesas se van llenando de propuestas, equipos, muestras interactivas. Se trabajó con intensidad.

24 de setiembre de 1987, inauguración oficial del Museo Experimental de Ciencias. Viene toda la ciudad. El vicepresidente de la nación, Dr. Victor Martinez nos acompaña.

Recibimos la visita del Brigadier Arnoldo Valenzuela presidente de la Comisión  Nacional de Investigaciones Espaciales presente con motivo de la primera muestra “Argentina Espacial”

durante la apertura inicial del Museo. En la foto vemos de izquierda a derecha: Dr. Rubén Piacentini, Dr. Luis Neira, personal del Museo, Brigadier Arnoldo Valenzuela, Ing. Oscar Parachú

 

Lo que acá se cuenta es casi una leyenda. De transmisión oral. Ha crecido en el tiempo.

Los archivos se pierden en armarios donde se guardan los secretos de la historia.

Los datos son aportados por testigos, anexados por otros, repetidos, agregados, negados, confirmados.

Invitamos a todos a que rectifiquen, enriquezcan, corrijan.

Puede no ser exacta.   Es la narración de un sentimiento.

 

En este edificio con forma de cometa,

Vista aérea de la institución

entre árboles traídos de lejanos lugares, ceibos, jacarandaes, kiwis, árboles del cielo, cedros azules, naranjos amargos, nogales y cedros, palos borrachos, uvas dulces, horneros que construyen edificios parecidos en laas ventanas,, gorriones, picaflores, uno siente, y no se equivoca, que se encuentra en un mundo distinto en el que todo sucedió o puede suceder.

El desafío está en el cielo, la tierra y más allá.

Lo sabían los pioneros, lo saben los herederos.